Compartiendo Miedos

Cuando leí el correo de Merche Herran, mi respuesta fue clara: ¡Sí! ¡Por supuesto que quería participar!

Para quienes no la conocen, Mercedes es una gran fotógrafa de retratos y lifestyle, nos conocimos durante mi ponencia en Womprende, y se puso en contacto conmigo para que participara como apoyo en la segunda etapa de un proyecto profesional que estaba realizando a través de su lente. Nos pusimos de acuerdo para que me contara más tomándonos un café y así, un sábado por la mañana, conocí todos los detalles.

La conexión desde el primer momento fue super chula. Merche estaba retratando emociones. Quería conectar y sacar la esencia de las personas a través de la fotografía. Ya había hecho un primera etapa retratando el deseo, pero la segunda etapa era más retadora. Quería retratar el miedo.

© Mercedes Herran

¿Qué era lo que ella quería de mí? Su idea era realizar una sesión solo para mujeres (algo genial, que encajaba completamente con mi perfil), en la playa, con una experiencia muy íntima que llevara a que cada una conectara con su miedo. Un día en el que mi rol tenía dos fases:

Una terapéutica, porque hablábamos de un tema complejo que podría abrir situaciones que necesitáramos “recoger y si ella podía contar con un apoyo psicológico profesional pues mejor que mejor. No quería abrir procesos que quedaran sin contención, no podía ser “conectas con tu miedo, te fotografío y te vas a casa”, no, tenía que ser una sesión con cierre que brindara equilibrio y no desequilibrio.

La segunda fase fue mi idea. Quienes me conocen saben que me gusta ir mucho más allá del simple acompañamiento, así que se me ocurrió formar parte de esa jornada.

Ese día estuvimos presente una decenas de chicas. Ninguna sabía en qué iba a consistir la experiencia, solo que era un proyecto fotográfico. Nos pusimos en círculo, nos presentamos (Merche y yo) y comenzamos a fluir en la jornada.

© Mercedes Herran

La verdad es que en el momento en el que me senté en la arena, en círculo, rodeada por todas estás personas, me sentí en mi lugar. Conecté con todo lo que me apasiona de mi trabajo: mi parte social, mi parte de compartir, mi parte de dinámicas de grupo… la Leti que desde pequeña ha estado en campamentos, Boy Scouts, grupos, se sintió en su elemento. Una parte de mí que, cuando dejo de tener, echo mucho de menos.

Al llegar ahí no sabía si yo también conectaría con mi miedo, pero decidí no poner resistencias y al final me vine arriba y terminé compartiendo mi mayor miedo.

Ahora era el momento de ellas. Cada una buscó su espacio en la playa, cerraba los ojos y al conectar con su miedo levantaba la mano. Merche y yo nos acercábamos. Merche inmortalizando el momento y yo guiándolo.

© Mercedes Herran

Fue una experiencia muy enriquecedora. Cerramos el día en grupo, tal y como lo comenzamos. Pude volver a ver que las mujeres compartimos muchos de nuestros miedos, que sentimos que somos las únicas, pero cuando estamos en grupo y nos atrevemos a hablar de ellos descubrimos que no es así.

Gracias a Merche por la invitación y gracias a cada una de vosotras, chicas, que me permitisteis conectar nuevamente con todo lo que amo de mi trabajo.

© Mercedes Herran

 

Un comentario de “Compartiendo Miedos

  1. Antonieta dice:

    Me has emocionado hasta las lagrimas. Gracias.
    No estuve ahí, por que vivo muy lejos, pero el sentimiento de estar o no físicamente es solo un detalle. Leer y ver que hay personas que se mueven en lo que vibro me hace inmensamente feliz.
    Cariños.
    Anto

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