¿Hablamos de Sexo?

Las reglas básicas de “uno más uno son dos” y, “los chicos tienen pililla y las chicas vagina” son, quizás, dos de las primeras lecciones que se aprenden en el colegio. Conocimientos básicos que nos ayudan desde pequeños a desenvolvernos en la vida “moderna”.

La cultura, pieza angular del aprendizaje escolar, se ha visto carente de uno de los aspectos que posiblemente más problemas ha acarreado en las vidas de las personas. Aunque no lo sepamos, la incultura sexual, es, a día de hoy, la causa de muchas dificultades de convivencia, de pareja y de autoestima.

No se trata de hablar de sexo, que lo hacemos. No se trata de contar intimidades, que también lo hacemos. Se trata de que, en torno al sexo, existe una desinformación, que sin ninguna duda, desemboca en una incultura, y por lo tanto en un nido de contrariedades.

Las clases de biología o anatomía sexual en los colegios, han acercado a los jóvenes a algunos conocimientos sobre su propio cuerpo, pero que, a la hora de la verdad, no han sido suficientes ni prácticos para resolver sus dudas. Tenemos, a lo largo de los años, una educación en materia de prevención sexual, que nos enseña a usar métodos anticonceptivos, al peligro de la transmisión de enfermedades, la reproducción, etc… Pero qué hay de ¿qué es un orgasmo? ¿Qué es el punto G? ¿Cómo encuentro mi zona erógena? ¿Importa el tamaño? ¿Cómo puedo disfrutar de mis sexualidad?

Este tipo de conocimientos fundamentales son los que, a la hora de la verdad, sirven para resolver las dudas y miedos que tanto adultos como jóvenes nos enfrentamos en nuestra vida sexual. Hablemos claro: no abarcamos el sexo desde un punto de vista cultural, serio y técnico, y es éste tipo de incultura la que puede y efectivamente lo hace, favorecer junto con otros factores posibles trastornos sexuales.

¿Hablamos de sexo…? Sí, mucho más que antes, eso es evidente, pero realmente ¿sabemos acerca del sexo? ¿Tenemos una información correcta de él? Sinceramente creo que NO. Y si alguien piensa que sí, entonces:
¿Por qué nuestro modelo de sexualidad sigue dando tanta importancia al pene y la vagina y por lo tanto la actividad sexual por excelencia es el coito y lo de antes son los juegos pre?
¿Por qué podemos hablar tranquilamente de correrse o de pegar un polvo, pero hablar de masturbación nos hace sonrojarnos e incluso continúa siendo un tabú entre mujeres?
¿Por qué muchas las mujeres se preocupan más del placer de sus parejas que del suyo propio?

Tres preguntas cuyas respuestas se ven reflejadas en muchos de los hombres y mujeres que a diario ven interrumpido su propio placer a causa de una posible ignorancia.

El sexo se encuentra ENTRE LAS OREJAS y no solo entre las piernas. Los órganos sexuales son una parte más para que se produzca la respuesta sexual en los humanos.

En nuestra cultura sexual, existen mitos que colaboran a que nuestras relaciones sexuales se vean afectadas y que corroboran que nos queda mucho por aprender acerca del sexo. Algunos de ellos hacen alusión al tamaño del pene para la importancia del disfrute sexual de la mujer o culpabilizar al hombre si la mujer no alcanza el orgasmo. ¡¡NO!! Cada uno debemos responsabilizarnos de nuestra propia sexualidad, ya que por mucho que la pareja se quiera, las personas no somos adivinas y por lo tanto comunicar lo que queremos para poder obtener lo que deseamos.

Otra falacia sexual que atañe a las mujeres es la creencia de que existen dos tipos de orgamos, el vaginal y el clitoral. Numerosas investigaciones concluyen que existe un sólo tipo de orgasmo, independientemente de cómo se obtenga. La forma en la que el cuerpo responde ante el orgamos es siempre la misma. Además, lo que provoca el clímax en las mujeres es la estimulación directa o indirecta del clítoris (único órgano humano que sólo existe para recibir y transmitir estímulos sexuales).

Éstos son algunos de los muchos mitos que existen en nuestra cultura sexual. Éstos frenan, en muchos casos, que las personas podamos disfrutar plenamente de nuestra sexualidad ya que no es lo mismo practicar sexo que disfrutar de él. Podemos decir que se habla más de sexo, o que ahora se puede hablar con menos vergüenza acerca de él, pero ello no conlleva que lo hagamos en mejores condiciones porque todavía sigue existiendo una gran ignorancia sexual.

Artículo publicado en la revista Cincomagazine.

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